¿Comprar una lista de emails? ¡Ni se te ocurra!
La semana pasada estuve hablando sobre lo que es emailing consentido y lo que ello implica, o sea, crear listas de suscriptores propias.
Una de las mayores preocupaciones que tenía la gente (normal) es que haciéndolo de esta manera iban a tardar siglos en tener una lista decente. Y es verdad: es una tarea larga y costosa que demanda toda tu atención y cuidado.
La primera tentación que tiene todo el mundo es irse a Google y buscar alguien que le venda (o donde descargar) una lista de correos. Esto es una muy mala idea.
Existen muchos motivos para no hacerlo, pero el principal -dejando las Leyes y la ética a un lado- es que, por el mismo motivo que tú puedes comprar la lista, cualquiera puede hacerlo también. Así que no existe control alguno sobre quién y cuándo puede enviar correo a la lista. ¿Te suena familiar esto?. Sí, es puro y duro spam.
Una lista típica tiene una obsolescencia que va desde el 15 al 30% anual. Eso significa que si compras o descargas una lista que tiene 100.000 correos y un año de vida, obtendrás como mínimo 20.000 rebotados (seguramente muchos más) cuando la uses. Y probablemente será más vieja e inutilizable.
Además de esto estas listas se generan normalmente con “arañas” de e-mail. Se trata de unas aplicaciones especiales que rastrean las páginas Web en busca de direcciones de correo. Un montón de páginas Web por ahí tienen lo que se llama direcciones señuelo (o tarro de miel de la expresión original en inglés, “honey pot address”). Estas direcciones se encuentran en el HTML de la página pero no son visibles para los visitantes, sólo para las arañas rastreadoras. Cuando alguien les envía correo a estos señuelos el remitente se añade automáticamente a una o varias listas negras de correo y se les considera spammers. El motivo es que la única forma que tienes de conocer esa dirección es haber usado una araña ilegal. De este modo si usas una lista comprada que, sin lugar a dudas, va a tener muchas de estas direcciones señuelo, acabarás metido en muchas listas negras dañando para siempre tu reputación y tu entregabilidad.
Así que la moraleja es: crea tu propia lista con permiso. Es duro y lleva tiempo, pero es garantía de calidad, legitimidad y buenas prácticas. En este caso menos es más.
Fuente: theemailingexperience.com




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